Padre Marcos Galvis

Santa Misa Celebrada por el Padre Marcos Galvis

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🕊️ Viernes de la XXVIII Semana del Tiempo Ordinario

Lecturas de la Santa Misa: Efesios 1, 11-14; Salmo 32; Lucas 12, 1-7

«En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuídense de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. Nada hay oculto que no llegue a descubrirse. ¿Acaso no se venden cinco pájaros por dos monedas? Pues ni uno de ellos es olvidado por Dios. Hasta los cabellos de su cabeza están contados. No teman».» Palabra de Dios — Te alabamos, Señor

««Dios conoce cada detalle de tu vida; descansa en su amor de Padre y no tengas miedo.»»

Homilía del Padre Marcos Galvis: Descansa en la providencia del Padre celestial

Querida hermana, en medio de los afanes cotidianos, Jesús nos mira a los ojos con infinita ternura. Nos recuerda que no estamos desamparadas; valemos más que todas las aves del cielo y nuestra vida entera reposa en las amorosas manos de Dios.

Vivir con un corazón transparente y sencillo

El Señor nos invita a desechar las apariencias y presentarnos auténticas ante Él. La verdadera serenidad brota cuando nos acercamos a su presencia con humildad, seguras de que Dios conoce nuestras flaquezas y nos acoge siempre con perdón y misericordia maternal.

Eres valiosa para Dios; nunca temas

Si el Señor cuida con esmero de los pequeños gorriones, ¿cómo no cuidará de tus enfermedades, dolores y nostalgias? Cada uno de tus cabellos está contado. No permitas que el miedo apague tu esperanza; estás eternamente grabada en su corazón.

Cómo vivir esta Eucaristía en tu vida diaria

1

**Ora con confianza:** al levantarte, encomienda a Dios tus fatigas recordando que su providencia nunca te dejará sola.

2

**Cultiva la sinceridad:** regala hoy a tu familia y seres queridos palabras de afecto, verdad y caridad cristiana.

3

**Entrega tu dolor:** cuando sientas angustia o debilidad física, di con paz: «Señor, en tus manos pongo mi vida».

Oración de Comunión Espiritual

Jesús mío, creo que estás presente en el Santísimo Sacramento. Aunque no pueda recibirte hoy sacramentalmente, ven a morar en mi corazón. Abrázame, disipa mis temores y fortalece mi fe. No permitas que jamás me aparte de tu tierno amor. Amén.