Lecturas de la Santa Misa: Efesios 2, 1-10; Salmo 99; Lucas 12, 13-21
««Nuestra verdadera riqueza no está en acumular cosas, sino en llenar el alma del amor de Dios.»»
Homilía del Padre Marcos Galvis: Ricos ante los ojos de Dios
Queridas hermanas, Jesús hoy nos abre los ojos sobre lo que verdaderamente vale. A veces nos desgastamos preocupándonos por lo material, olvidando que la vida es un regalo prestado y que el cielo se gana compartiendo con un corazón generoso y confiado.
El peligro de los apegos materiales
El hombre del Evangelio creía tener la vida asegurada en sus graneros llenos, olvidando a Dios. El Señor nos invita a soltar las angustias y los apegos terrenales, recordando que nuestra verdadera paz y providencia proceden siempre de sus manos paternales.
Atesorar para la vida eterna
Ser ricos ante Dios significa sembrar obras buenas: una sonrisa, una escucha paciente o una ayuda humilde. Todo el amor y la ternura que entregamos a los demás se convierte en el tesoro más brillante que nos acompañará hasta la eternidad.
Cómo vivir esta Eucaristía en tu vida diaria
**Confía plenamente:** Da gracias a Dios por el pan de cada día sin angustiarte por el futuro.
**Comparte con alegría:** Despréndete con cariño de algo tuyo en favor de quien pase necesidad.
**Siembra bondad:** Regala una palabra de consuelo o una oración sincera a quien se sienta solo.
Oración de Comunión Espiritual
Jesús mío, creo firmemente que estás presente en el Santísimo Sacramento. Te amo sobre todo y deseo recibirte en mi alma. Al no poder hacerlo ahora sacramentalmente, ven espiritualmente a mi corazón; abrázame y no permitas que jamás me separe de Ti. Amén.