Padre Marcos Galvis

Santa Misa Celebrada por el Padre Marcos Galvis

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🕊️ Lunes de la XXIX Semana del Tiempo Ordinario

Lecturas de la Santa Misa: Efesios 2, 1-10; Salmo 99; Lucas 12, 13-21

«Jesús dijo a la multitud: «Miren bien y guárdense de toda avaricia, porque la vida no depende de las riquezas que uno posea». Les contó la parábola del hombre rico que acumulaba bienes, a quien Dios dijo: «¡Insensato! Esta noche te pedirán el alma. Lo acumulado, ¿para quién será?» Así es quien amasa riquezas para sí y no ante Dios.» Palabra de Dios — Te alabamos, Señor

««Nuestra verdadera riqueza no está en acumular cosas, sino en llenar el alma del amor de Dios.»»

Homilía del Padre Marcos Galvis: Ricos ante los ojos de Dios

Queridas hermanas, Jesús hoy nos abre los ojos sobre lo que verdaderamente vale. A veces nos desgastamos preocupándonos por lo material, olvidando que la vida es un regalo prestado y que el cielo se gana compartiendo con un corazón generoso y confiado.

El peligro de los apegos materiales

El hombre del Evangelio creía tener la vida asegurada en sus graneros llenos, olvidando a Dios. El Señor nos invita a soltar las angustias y los apegos terrenales, recordando que nuestra verdadera paz y providencia proceden siempre de sus manos paternales.

Atesorar para la vida eterna

Ser ricos ante Dios significa sembrar obras buenas: una sonrisa, una escucha paciente o una ayuda humilde. Todo el amor y la ternura que entregamos a los demás se convierte en el tesoro más brillante que nos acompañará hasta la eternidad.

Cómo vivir esta Eucaristía en tu vida diaria

1

**Confía plenamente:** Da gracias a Dios por el pan de cada día sin angustiarte por el futuro.

2

**Comparte con alegría:** Despréndete con cariño de algo tuyo en favor de quien pase necesidad.

3

**Siembra bondad:** Regala una palabra de consuelo o una oración sincera a quien se sienta solo.

Oración de Comunión Espiritual

Jesús mío, creo firmemente que estás presente en el Santísimo Sacramento. Te amo sobre todo y deseo recibirte en mi alma. Al no poder hacerlo ahora sacramentalmente, ven espiritualmente a mi corazón; abrázame y no permitas que jamás me separe de Ti. Amén.