Padre Marcos Galvis

Santa Misa Celebrada por el Padre Marcos Galvis

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🕊️ Miércoles de la XXIX Semana del Tiempo Ordinario

Lecturas de la Santa Misa: Efesios 3, 1-12; Lucas 12, 39-48

««Estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre». Dijo Pedro: «Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?». Y el Señor dijo: «¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el amo pondrá al frente de su servidumbre para darles la ración a sus horas?»» Palabra de Dios — Te alabamos, Señor

««Servir con fidelidad y amor en lo pequeño nos mantiene despiertas para recibir la bendición de Dios.»»

Homilía del Padre Marcos Galvis: El valor de la fidelidad cotidiana

El Señor nos invita hoy a no descuidar nuestro corazón. La verdadera vigilancia no es angustia ni miedo al futuro, sino vivir cada instante haciendo el bien, cuidando con ternura a nuestra familia y valorando los dones que Dios nos confía.

Vigilar con un corazón lleno de amor

Estar preparadas para el Señor significa vivir en gracia y cumplir con dulzura nuestros deberes diarios. Cuando amas, tu corazón descansa en paz, esperando siempre la visita de Dios con la serenidad de una madre confiada.

Administradoras prudentes de la gracia divina

Nuestra vida, tiempo y salud son regalos para servir a los demás. Al brindar una palabra de consuelo, una sonrisa o ayudar en casa, somos esas siervas buenas y fieles que el Señor colma con su bendición.

Cómo vivir esta Eucaristía en tu vida diaria

1

**Ofrece tus quehaceres:** Realiza hoy las tareas sencillas de tu casa como una hermosa oración dedicada a Dios.

2

**Perdona sin tardanza:** No guardes resentimientos; limpia tu alma hoy y mantén encendida la lámpara de la paz.

3

**Brinda una llamada cariñosa:** Comunícate con alguien que se sienta solo para regalarle un momento de compañía y consuelo.

Oración de Comunión Espiritual

Jesús mío, creo que estás realmente en el Santísimo Sacramento. Deseo recibirte en mi alma; ven espiritualmente a mi humilde corazón. Me abrazo a Ti y te pido que jamás me permits separarme de tu infinita misericordia. Amén.