Lectura del Santo Evangelio: San Lucas 5, 1-11
««Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, por tu palabra, echaré las redes.»»
Reflexión del Padre Marcos Galvis: 'Por tu palabra echaré las redes'
Pedro y sus compañeros eran pescadores expertos. Conocían el lago, las mareas y las corrientes. Habían pasado toda la noche trabajando duro sin lograr atrapar ni un solo pez; estaban cansados, desanimados y lavando las redes en la orilla. Es exactamente en ese momento de fatiga cuando Jesús sube a la barca y le pide volver a remar mar adentro.
1. La obediencia humilde frente a la lógica humana
Desde el punto de vista humano, pescar a pleno mediodía era una locura. Pero Pedro da la respuesta modelo de todo discípulo: «Por tu palabra, echaré las redes». Cuando dejamos a un lado nuestros propios cálculos y confiamos ciegamente en lo que Dios manda en su Evangelio, acontece el milagro de la abundancia. Dios premia la docilidad y la perseverancia.
2. 'No temas; desde ahora serás pescador de hombres'
Al ver el milagro, Pedro cae de rodillas reconociendo su indignidad: «Apártate de mí, que soy un pecador». Jesús no lo juzga ni lo rechaza; al contrario, lo consuela y lo transforma en pescador de almas. El Señor no busca a los perfectos, sino a los disponibles que se dejan guiar por Él.
Cómo aplicar esta palabra hoy en tu vida
Vuelve a confiar donde antes fracasaste: Si has batallado por un proyecto, un empleo o una reconciliación sin éxito, vuelve a intentarlo hoy confiando en la providencia de Dios.
Deja que Jesús suba a tu barca: No tomes decisiones importantes en tu familia sin antes consultar al Señor en la oración.
Sé generoso al compartir tus bendiciones: Como Pedro llamó a los otros compañeros para llenar ambas barcas, comparte tus frutos con los más necesitados.
Oración de Hoy
Señor Jesús, muchas veces sentimos que remamos contra la corriente sin ver frutos en nuestras luchas. Te entregamos hoy nuestras redes vacías y nuestro cansancio. Danos la fe y la humildad de Pedro para obedecer tu voz y navegar mar adentro bajo tu bendición. Amén.