Lectura del Santo Evangelio: San Lucas 6, 20-26
««Dichosos vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados.»»
Reflexión del Padre Marcos Galvis: Las Bienaventuranzas y la verdadera felicidad
Jesús proclama la carta magna del Reino de Dios: las Bienaventuranzas. El mundo nos vende que la felicidad consiste en acumular dinero, buscar honores, vivir en comodidades y recibir aplausos. Jesús revoluciona la historia y declara dichosos a los humildes, a los que lloran, a los que tienen hambre de justicia y a los perseguidos por su causa.
1. Ser pobres de espíritu: poner la seguridad en Dios
El Padre Marcos explica que ser pobre en el Evangelio no es amar la miseria, sino no tener el corazón apegado a las cosas pasajeras. El verdadero creyente sabe que su única riqueza eterna es Dios. Quien confía en el dinero vive en angustia de perderlo; quien confía en el Señor vive en paz, seguro de que nunca le faltará su providencia.
2. La alegría inquebrantable en medio de las pruebas
El cristiano no está exento de dolores, lágrimas o incomprensiones. Pero en medio del sufrimiento sabemos que el dolor tiene fecha de caducidad y que el Señor enjugará toda lágrima. Nuestra recompensa eterna no está en este mundo, sino en la gloria del Cielo.
Cómo aplicar esta palabra hoy en tu vida
Despójate del apego material: Da gracias a Dios por lo que tienes hoy y comparte algo útil con alguien que tenga menos que tú.
Consuela a quien llora: Haz una visita o envía un mensaje de afecto a quien esté atravesando un momento de aflicción o duelo.
No busques la aprobación del mundo: Mantente firme en tus convicciones cristianas aunque otros se burlen de tu fe.
Oración de Hoy
Señor Jesús, cambia nuestros criterios mundanos y danos la sabiduría de tus Bienaventuranzas. Haznos mansos y humildes de corazón, despréndenos de las vanidades terrenales y llénanos de la alegría santa que nada ni nadie nos puede arrebatar. Amén.