Lectura del Santo Evangelio: San Lucas 6, 39-42
«Antes de ver el pecado ajeno, miremos el nuestro: saca primero la viga de tu propio ojo.»
Reflexión del Padre Marcos Galvis: Cuidado con los guías ciegos y la ceguera del orgullo
Desde Nantucket, Massachusetts, el Padre Marcos Galvis nos comparte una meditación profunda y directa sobre la enseñanza de Jesús en San Lucas 6: ¿cómo pretendemos guiar a otros o juzgar sus faltas si nosotros mismos estamos ciegos por nuestro propio pecado?
1. 'El que con lobos anda, a aullar aprende': Cuidado con tus guías y amistades
Jesús advierte que si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el mismo hoyo. El Padre Marcos nos recuerda que quien busca consejeros con vicios, rencores o pecados terminará cayendo en su misma perdición. Si una amistad, un vicio o una situación te es ocasión de tropiezo, córtala a tiempo: más vale entrar con sacrificio al Reino de los Cielos que perderse por seguir a falsos guías.
2. 'El novio no vio, pero en el matrimonio sí vio': La crítica en el hogar
Con su característica claridad, el Padre Marcos señala lo que ocurre en tantas familias: durante el noviazgo no se ve ningún defecto, pero al casarse muchos se convierten en 'Radio Acarigua', pendientes todo el día de las fallas del cónyuge. Se quejan de la toalla mojada, de la comida o de cualquier descuido, actuando como jueces implacables. Jesús nos desenmascara: ¿por qué miras la mota en el ojo de tu hermano y no reparas en la viga que llevas en el tuyo?
3. La lección del Rey David y el profeta Natán: Mírate a ti mismo antes de juzgar
El Padre Marcos evoca la historia del rey David, quien condenó con furia al hombre rico que robó la ovejita del pobre, sin darse cuenta de que el profeta Natán le decía: '¡Ese hombre eres tú!'. Somos severos para juzgar las faltas ajenas, pero complacientes con nuestros propios pecados. El Señor nos pide poner la mano en el corazón y pedirle a Dios que arranque la viga de nuestro orgullo.
Cómo aplicar esta palabra hoy en tu vida
Cuidado a quién eliges por guía: Aléjate de malas compañías o consejeros que te empujen al vicio, la infidelidad o el rencor. El que con lobos anda, a aullar aprende.
Deja de ser 'Radio Acarigua' en tu casa: Deja de vigilar y reprochar cada detalle o defecto de tu cónyuge y de tus hijos; examina primero tu propia paciencia y tus faltas.
No condenes como el rey David: No juzgues con dureza en los demás lo que tú mismo toleras en tu vida; pídele a Dios la humildad de reconocer tus errores antes de señalar a tu hermano.
Oración de Hoy
Señor Jesús, Luz del mundo y Divino Maestro: líbrame de la ceguera espiritual y de la soberbia que me empuja a juzgar a los demás. Arranca la viga de mi propio egoísmo, sana mi matrimonio y familia, y concédeme la gracia de corregir siempre con amor y humildad. Amén.