Lectura del Santo Evangelio: San Lucas 7, 11-17
«En aquel tiempo se presentó ante Jesús un doctor de la ley para ponerlo a prueba y le preguntó, "Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna? Jesús le dijo, "¿Qué es lo que está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?" El doctor de la ley contestó, "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu ser. y a tu prójimo como a ti mismo. "Has contestado bien. Si haces eso, vivirás." El doctor de la ley, para justificarse le preguntó a Jesús, "¿Y quién es mi prójimo?" "Un hombre que bajaba por el camino de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos ladrones, los cuales lo robaron, lo hirieron y lo dejaron medio muerto." Sucedió que por el mismo camino bajaba un sacerdote, el cual lo vio y pasó de largo. De igual modo, un levita que pasó por ahí, lo vio y siguió adelante. Pero un samaritano que iba de viaje al verlo, se compadeció de él, se le acercó, ungió sus heridas con aceite y vino y se las vendó. Luego lo puso sobre su cabalgadura, lo llevó a un mesón y cuidó de él. Al día siguiente sacó dos denarios y se los dio al dueño del mesón y le dijo, "Cuida de él y lo que gastes de más te lo pagaré a mi regreso." ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del hombre que fue asaltado por los ladrones? El doctor de la ley le respondió, "El que tuvo compasión de él." Entonces Jesús le dijo, "Anda y haz tú lo mismo."»
Palabra del Señor — Gloria a ti, Señor Jesús««Cristo tuvo compasión de la viuda de Naín y resucitó a su hijo; en nuestras familias hace falta compasión, respeto y amor hacia nuestros padres»»
En la meditación de este día, el Padre Marcos Galvis nos exhorta a reflexionar profundamente sobre la compasión y el respeto en el seno del hogar, a la luz del milagro de la resurrección del hijo de la viuda de Naín.
1. La compasión de Jesús ante el dolor humano
Cristo no pasa de largo ante el sufrimiento. Al encontrarse con la viuda desolada que llevaba a enterrar a su único hijo, su corazón se conmueve profundamente y actúa devolviéndole la vida. La compasión del Señor no es lástima vacía, sino acción salvadora que restaura la esperanza perdida.
2. La compasión viva dentro de la familia
El Padre Marcos Galvis nos recuerda con fuerza que en nuestras familias hace falta verdadera compasión: hijos que valoren y respeten el esfuerzo de sus padres en vida, y padres comprometidos con educar y guiar a sus hijos en el camino de Dios. Honrar a nuestros seres queridos se demuestra hoy con actitudes concretas, colaboración en el hogar y amor sincero.
Cómo aplicar esta palabra hoy en tu vida
Compasión y gratitud en el hogar: Valora el esfuerzo y sacrificio de tus padres o seres queridos. Ayuda en las tareas cotidianas y expresa tu agradecimiento con hechos.
Sembrar la fe en los hijos: Enseña a tu familia a buscar a Dios, a orar juntos y a vivir con disciplina, honestidad y respeto.
Compasión activa hacia el necesitado: No te quedes indiferente ante el dolor ajeno; tiende la mano a quien atraviesa soledad o dificultad como lo hizo Jesús.
Oración de Hoy
Señor Jesús, que te compadeciste del dolor de la viuda y le devolviste la vida a su hijo, derrama tu misericordia sobre nuestras familias. Danos un corazón agradecido para honrar y cuidar a nuestros padres, y la gracia de ser consuelo, paz y fortaleza en nuestro hogar todos los días. Amén.