Padre Marcos Galvis

Enséñanos a orar: por qué rezar repitiendo no es malo

San Lucas 11, 1-4 · Miércoles 7 de Octubre de 2026

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📖 Memoria de Nuestra Señora del Rosario

Lectura del Santo Evangelio: San Lucas 11, 1-4

Un día, Jesús estaba orando y, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos”.

Entonces Jesús les dijo: “Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas, puesto que también nosotros perdonamos a todo aquel que nos ofende, y no nos dejes caer en tentación”.

Palabra del Señor — Gloria a ti, Señor Jesús

«Si la gente no se da cuenta de que usted es una persona espiritual, nunca le va a pedir cosas espirituales.»

¿Cómo enseñó Jesús a orar? Con una oración concreta, el Padre Nuestro, para decirla y repetirla. Y la enseñó porque un discípulo lo vio orar y quiso aprender. El Padre Marcos Galvis comenta este Evangelio en el autobús de una peregrinación, al salir de Lourdes, el día de la Virgen del Rosario, en el que cumple diez años de sacerdote. Saca dos enseñanzas: solo contagia la oración quien ora bien, y rezar repitiendo no es malo, porque Jesús mismo lo hizo.

¿Por qué nadie nos pide que le enseñemos a orar?

Los discípulos no pidieron a Jesús que les enseñara a pescar o a ganar dinero. Le pidieron lo que le vieron hacer. La gente pide que le enseñen aquello que ve hacer bien: a la que cocina rico le piden la receta, y al que maneja bien, que enseñe a manejar. Si nadie se nos acerca para aprender a rezar el rosario o a leer la Biblia, es porque no nos ven hacerlo, o nos ven hacerlo mal.

Mal significa con pereza, por salir del paso, con el Ave María dicha entre dientes y a toda prisa. Quien llega de una fiesta o de la playa lo cuenta con tanto gusto que todos quieren ir. En cambio, vamos a misa renegando y decimos que la vigilia estuvo aburrida. Si pintamos feas las cosas de Dios, nadie las va a querer. Jesús oraba largo rato, a veces la noche entera, y con tal amor que fue una motivación para quien lo miraba.

El discípulo también tiene que querer aprender

Entre tantos que seguían a Jesús, solo uno se acercó. No basta con tener buen maestro. El padre recuerda al joven rico: preguntó qué debía hacer para alcanzar la vida eterna, recibió la respuesta y se marchó triste. Lo mismo le pasa al que escucha el Evangelio cada día y no cambia, o al peregrino que vuelve cargado de rosarios e imágenes sin haber aprendido nada.

Por eso pide dos cosas. Cuando veamos a alguien hacer algo bueno, acerquémonos a aprender. Y en casa, enseñemos a orar por lo menos a uno: si usted va a misa, lee la Biblia o reza el rosario, que al menos una persona de su familia lo aprenda de usted.

«Cuando terminó»: las cosas de Dios no se interrumpen

El discípulo esperó a que Jesús terminara. El padre se detiene en ese detalle: las cosas de Dios se comienzan y se terminan. El teléfono se contesta cuando acaba la misa. Los quehaceres, cuando se termina de leer la Biblia. No se deja el rosario a medias para ir a apagar los frijoles. Interrumpir la oración para otra cosa es faltarle el respeto a Dios, y eso vale también para los servidores que entran y salen del templo en plena celebración.

¿Es malo rezar repitiendo las mismas palabras?

Jesús no dijo «cierren los ojos y digan lo que les venga a la mente». Dijo: «Cuando oren, digan: Padre». Enseñó una fórmula. Y en el huerto de los Olivos, según San Mateo 26, 44, se apartó a orar por tercera vez «repitiendo las mismas palabras». Si el Maestro oró así, su discípulo puede hacerlo.

Con esto el padre responde a los protestantes que acusan a los católicos de repetir como loros. Para él es un engaño, y lamenta que muchos católicos, por no conocer la Biblia, hayan dejado el rosario. El Ave María es palabra de Dios:

La Biblia se lee una y otra vez y nadie dice que eso sea malo. En un rosario se repite cinco veces el Padre Nuestro y cincuenta el Ave María, y no es pecado. El padre termina invitando a rezar el rosario ese mismo día.

Cómo aplicar esta palabra hoy en tu vida

1

Reza de modo que contagie: pronuncia despacio y con atención cada oración. Que quien te vea en misa o con el rosario note que lo haces con gusto y no por obligación.

2

Termina lo que empiezas con Dios: apaga el teléfono y no cortes la misa, el rosario ni la lectura de la Biblia para atender otra cosa. Los quehaceres van después.

3

Enseña a orar al menos a uno: elige a un hijo o familiar y enséñale el Padre Nuestro, el Ave María y los mandamientos. Lo mínimo es uno.

Preguntas frecuentes

¿Es malo repetir oraciones según la Biblia?

No. Jesús enseñó una oración con palabras concretas, el Padre Nuestro, y mandó decirla. Además, San Mateo 26, 44 cuenta que en el huerto de los Olivos oró por tercera vez repitiendo las mismas palabras. El Padre Marcos Galvis concluye que el discípulo puede orar como su Maestro, y que repetir el Padre Nuestro o el Ave María no es pecado.

¿Por qué los católicos repiten el Ave María en el rosario?

Porque sus palabras vienen del Evangelio. El saludo es el del ángel a María en Lucas 1, 28, y la bendición es la de Isabel, llena del Espíritu Santo, en Lucas 1, 42. Quien reza el Ave María repite palabra de Dios, igual que quien vuelve a leer un pasaje de la Biblia. En cada rosario se dice cincuenta veces.

¿Por qué los discípulos le pidieron a Jesús que les enseñara a orar?

Porque lo vieron orando. No le pidieron aprender a pescar ni a ganar dinero, sino lo que le veían hacer con amor y dedicación. El padre explica que la gente pide que le enseñen lo que ve hacer bien. La oración de Jesús era tan atrayente que despertó en un discípulo el deseo de orar como él.

¿Cómo enseñar a orar a mis hijos?

Primero con el ejemplo. Si los hijos ven a sus padres ir a misa renegando o rezar con desgana, no querrán imitarlos. Si los ven orar con gusto, sin interrupciones y hasta el final, sentirán deseo de aprender. A partir de ahí, el padre propone una meta sencilla: enseñar el rosario y los mandamientos al menos a uno de la familia.

¿Qué diferencia hay entre el Padre Nuestro de Lucas y el de Mateo?

El de San Lucas 11, 1-4 es más breve: empieza solo con Padre y no incluye hágase tu voluntad ni líbranos del mal. El de San Mateo es el que reza la Iglesia en la misa y en el rosario. En los dos Jesús hace lo mismo: entrega a sus discípulos una oración con palabras fijas para que la repitan.

Oración de Hoy

Señor Jesús, enséñanos a orar como enseñaste a tus discípulos. Danos amor por la oración, para que no la hagamos con pereza ni la dejemos a medias. Que nuestra manera de rezar anime a otros a buscarte, y que con María recemos el rosario con fe y sin cansarnos. Amén.