Padre Marcos Galvis

Escuchar y poner en práctica la Palabra: San Lucas 11, 27-28

San Lucas 11, 27-28 · Sábado 10 de Octubre de 2026

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📖 Sábado del Tiempo Ordinario

Lectura del Santo Evangelio: San Lucas 11, 27-28

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la multitud, una mujer del pueblo, gritando, le dijo: «¡Dichosa la mujer que te llevó en su seno y cuyos pechos te amamantaron!».

Pero Jesús le respondió: «Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica».

Palabra del Señor — Gloria a ti, Señor Jesús

«Dichoso aquel que escucha la palabra de Dios y la pone en práctica, no solo el que se conforma con oírla.»

Escuchar la Palabra de Dios es solo el primer paso de la vida de fe; el verdadero reto de todo creyente consiste en llevarla a la práctica en las acciones de cada día. En el pasaje del Evangelio según San Lucas, una mujer entre la multitud levanta la voz para exaltar la maternidad física de la Virgen María. Sin embargo, Jesucristo aprovecha esa intervención para transmitir una enseñanza más elevada: la auténtica dicha no proviene de los privilegios biológicos o humanos, sino del cumplimiento fiel y obediente de los mandamientos del Padre Celestial.

No basta con oír el Evangelio, hay que encarnarlo

El Padre Marcos Galvis reflexiona sobre cómo muchas personas disfrutan al escuchar predicaciones, asistir a retiros espirituales o participar en peregrinaciones, pero descuidan la conversión interna en sus propios hogares. La fe católica no puede quedarse en un entusiasmo superficial ni en palabras vacías. Como nos enseña el apóstol Santiago en las Escrituras, aquel que escucha la Palabra pero no la pone en práctica se parece al hombre que se contempla en el espejo y, al retirarse, olvida inmediatamente cómo era su rostro. Cumplir la Palabra exige evitar la mentira, desechar el rencor, perdonar sinceramente a los enemigos y actuar con justicia en la sociedad.

El descontrol y la ilusión de querer imponerse gritando

A propósito de la mujer que alzó la voz espontáneamente entre la multitud, el Padre Marcos Galvis señala que en la convivencia cotidiana abundan quienes pretenden tener la razón a fuerza de gritos, enfados y exigencias. La impaciencia y la amargura suelen arruinar el testimonio de los cristianos. En cualquier camino o peregrinación de la vida diaria surgen imprevistos inevitables, desde incomodidades sencillas hasta contratiempos más molestos como perder una maleta o sufrir un retraso. Quien carece de paz interior reacciona con desespero y alteración; en cambio, el discípulo que guarda la Palabra en su corazón resuelve las dificultades conversando con serenidad, prudencia y respeto.

El ejemplo supremo de la Santísima Virgen María

Lejos de deshonrar a su Santísima Madre, Jesús reveló la verdadera causa de su grandeza espiritual. La Virgen María es bienaventurada no únicamente por el vínculo de la carne o por haber amamantado al Hijo de Dios, sino principalmente porque en el momento de la Anunciación respondió con entera disponibilidad: «Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra». Ella escuchó, meditó la Palabra en su corazón y la obedeció durante toda su vida. Por ello, venerar a la Virgen exige imitar su humildad, su silencio orante y su pronta obediencia al plan de Dios.

Cultivar la paciencia y la docilidad al Espíritu Santo

Para que la enseñanza bíblica eche raíces y produzca verdadero fruto de santidad, debemos pedir constantemente la luz del Espíritu Santo. No sirve de nada conocer las Escrituras si permitimos que la soberbia o el mal carácter dirijan nuestras conversaciones. El Padre Marcos nos anima a examinar cómo regresamos a nuestros hogares tras escuchar la Misa o leer la Biblia. La conversión auténtica se manifiesta en gestos de paciencia, caridad y comprensión hacia los miembros de la familia y la comunidad.

Cómo aplicar esta palabra hoy en tu vida

1

Coherencia diaria: Examina tus acciones diarias para asegurarte de que lo que escuchas en la Misa se refleje en tu trato con tu familia y vecinos.

2

Control de la palabra: Evita alzar la voz o gritar al expresar tus opiniones; busca siempre el diálogo sereno y respetuoso.

3

Aceptación con paciencia: Afronta las incomodidades e imprevistos cotidianos sin quejarte, ofreciéndolos a Dios con actitud humilde.

Preguntas frecuentes

¿Qué enseña Jesús en San Lucas 11, 27-28?

Jesús enseña que la verdadera grandeza y la auténtica bienaventuranza no radican en los lazos de sangre ni en los privilegios humanos, sino en escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica mediante una vida obediente y llena de caridad.

¿Despreció Jesús a la Virgen María al responder a la mujer del pueblo?

No, Jesús no despreció a su Madre. Al contrario, resaltó la razón principal de su santidad: María es bienaventurada ante todo porque escuchó el llamado de Dios y cumplió perfectamente su voluntad en todo momento.

¿Por qué no basta solo con escuchar la Palabra de Dios según la Biblia?

Porque escuchar la Palabra sin llevarla a la práctica produce una fe ilusoria e inconstante. La Sagrada Escritura nos recuerda que la fe se demuestra en obras de amor, perdón, justicia y obediencia a los mandamientos.

¿Cómo podemos reaccionar cristianamente ante los contratiempos cotidianos?

En lugar de reaccionar con gritos, enojo o desesperación, el cristiano debe cultivar la paciencia y la serenidad, recordando que las dificultades son oportunidades para ejercitar la fe y confiar en la providencia de Dios.

Oración de Hoy

Señor Jesús, concédenos la gracia de escuchar tu santa Palabra con un corazón dócil y dispuesto a la conversión. Envía tu Espíritu Santo para que nos llene de paciencia, humildad y dominio propio ante las dificultades de la vida. Que a ejemplo de la Santísima Virgen María sepamos cumplir siempre tu voluntad y dar testimonio de tu amor con nuestras obras. Amén.