Padre Marcos Galvis

Cómo estar preparados para Dios: San Lucas 12, 35-38

San Lucas 12, 35-38 · Martes 20 de Octubre de 2026

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📖 Martes del Tiempo Ordinario

Lectura del Santo Evangelio: San Lucas 12, 35-38

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Estén listos, con la túnica puesta y las lámparas encendidas. Sean semejantes a los criados que están esperando a que su señor regrese de la boda, para abrirle tan pronto como llegue y toque.

Dichosos aquellos criados a quienes su señor, al llegar, encuentre en vela. Yo les aseguro que se ceñirá la túnica, los hará sentar a la mesa y él mismo les servirá. Y si llega a medianoche o a la madrugada y los encuentra así, dichosos ellos.

Palabra del Señor — Gloria a ti, Señor Jesús

«Estén preparados, tengan las lámparas encendidas, porque en cualquier momento llega el Señor y nos toca partir de este mundo.»

Estar preparados para el encuentro con Dios significa mantener la alma en gracia y los sacramentos al día, sin dejar para mañana el arrepentimiento ni la reconciliación. Jesucristo nos advierte en el Evangelio sobre la importancia de la vigilancia espiritual, recordándonos que la muerte o la llegada del Señor suceden sin previo aviso. Vivir vigilantes no es sentir miedo a la muerte, sino asumir con responsabilidad la salvación de nuestra alma y la de nuestra familia.

El peligro de postergar el matrimonio eclesial

El Padre Marcos Galvis explica que uno de los errores más comunes entre los creyentes es posponer la santificación del hogar. Muchas parejas viven en concubinato durante años inventando excusas como la falta de dinero, los papeles o los preparativos de la fiesta. En la prédica, el sacerdote relata la trágica historia de una pareja que, tras culminar el curso prematrimonial, decidió aplazar la boda varios meses por indecisión. Lamentablemente, el novio sufrió un accidente mortal en su camión antes de la fecha programada y falleció sin haber recibido la bendición de Dios.

En contraste, el sacerdote compartió la alegría de haber visitado a otra pareja que llevaba más de diez años postergando su unión eclesial y que finalmente fijó fecha para casarse en las próximas semanas. El matrimonio no es un trámite social ni un gasto superfluo, sino un sacramento necesario para fortalecer la gracia en la vida conyugal.

Los sacramentos de iniciación no son una fiesta

Otra advertencia señalada en la homilía es el hábito descuidado de retrasar el Bautismo y la Primera Comunión de los hijos. El Padre Marcos Galvis recordó el doloroso momento en que una familia humilde llegó al templo con un niño en brazos que ya había fallecido, rogando desesperadamente que lo bautizara. Aquellos padres habían pospuesto el sacramento esperando la llegada de una madrina de fuera o la organización de una gran fiesta familiar.

El Bautismo abre las puertas del cielo y no se puede condicionar a compromisos humanos. Del mismo modo, la Eucaristía es imprescindible para la vida eterna, como dice Jesús en el Evangelio de San Juan. Muchos jóvenes y adultos evitan prepararse para hacer su Primera Comunión o Confirmación por pereza o por vergüenza, arriesgándose a vivir apartados de la comunión con Cristo.

No dejes la Confesión para el momento de la agonía

La Confesión frecuente es la herramienta fundamental para mantener las lámparas encendidas. Durante la enseñanza, el Padre Marcos relató el caso de una anciana enferma de metástasis que rechazó la confesión cuando él era recién ordenado, asegurando que solo buscaría al sacerdote al momento de morir. A los pocos días, la mujer falleció sin haber limpiado su conciencia ante Dios, dejando a su familia sumida en una honda pena.

Si en tu parroquia no hay horarios disponibles para confesarte, no pongas excusas ni te dediques a criticar a los sacerdotes. Acude a otro templo cercano, busca el sacramento de la reconciliación y limpia tu corazón de resentimientos, odios y pecados.

Vivir preparados con las lámparas encendidas

Para estar listos cuando el Señor llame a nuestra puerta debemos cultivar hábitos concretos:

La vida terrenal es frágil y nadie tiene el futuro comprado. Acércate a Dios hoy mismo y mantén la fe encendida en tu corazón.

Cómo aplicar esta palabra hoy en tu vida

1

Busca el sacramento de la Confesión: No aplaces la reconciliación con Dios por pereza o excusas; acude al templo más cercano y limpia tu alma.

2

Santifica tu vida matrimonial: Si vives en unión libre o concubinato, acércate a tu parroquia, realiza la preparación y recibe la bendición de Dios sin buscar festejos ostentosos.

3

Bautiza a tus hijos a tiempo: No pospongas el Bautismo de los niños por esperar a padrinos lejanos o celebraciones sociales, pues la gracia divina es prioritaria.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa tener las lámparas encendidas en el Evangelio?

Significa vivir en constante vigilancia espiritual, manteniendo el alma limpia de pecado a través de la confesión frecuente, la oración diaria y la recepción de los sacramentos. Estar preparados nos permite recibir al Señor con alegría en cualquier momento que decida llamarnos.

¿Por qué no se debe posponer el sacramento del Bautismo?

El Bautismo nos borra el pecado original, nos hace hijos de Dios y nos abre las puertas de la salvación eterna. Retrasarlo por motivos sociales o festivos es una imprudencia espiritual, ya que la vida es frágil e incierta.

¿Por qué es importante casarse por la Iglesia Católica?

El Santo Matrimonio bendice la unión de la pareja, confiere la gracia sacramental para superar las dificultades del hogar y permite vivir en estado de gracia. No es un mero trámite ni una fiesta social, sino una alianza con Dios.

¿Qué debemos hacer si nos cuesta trabajo confesarnos?

Debemos superar la timidez y el orgullo, entendiendo que el sacerdote actúa en nombre de Cristo para perdonar los pecados. Si no encontramos horario de confesión en nuestra comunidad, debemos buscar otra iglesia cercana sin poner excusas.

Oración de Hoy

Señor Jesús, concédenos la gracia de vivir siempre vigilantes y preparados para el momento de nuestro encuentro contigo. Purifica nuestros corazones a través de los sacramentos y elimina de nosotros toda apatía o postergación espiritual. Que nuestras lámparas permanezcan encendidas en la fe, la esperanza y la caridad. Amén.