Lectura del Santo Evangelio: San Lucas 7, 11-17
«En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. Una mujer de la mala vida en aquella ciudad, cuando supo que Jesús iba a comer ese día en casa del fariseo, tomó consigo un frasco de alabastro con perfume. fue y se puso detrás de Jesús y comenzó a llorar y con sus lágrimas le bañaba los pies. Los enjugó con su cabellera, los besó y los ungió con el perfume. Endo esto, el fariseo que lo había invitado, comenzó a pensar, si este hombre fuera profeta, Entonces Jesús le dijo, "Simón, tengo algo que decirte." El fariseo contestó, "Dímelo, maestro." Él le dijo, "Dos hombres le debían dinero a un prestamista. Uno le debía 500 denarios. y el otro 50. Como no tenía con qué pagarle, les perdonó la deuda a los dos. ¿Cuál de ellos lo amará más? Simón le respondió, supongo que aquel a quien le perdonó más. "¿Has juzgado bien?" Luego, señalando a la mujer, dijo a Simón, "¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no me ofreciste agua para los pies, mientras que ella me los ha bañado con sus lágrimas. y me los ha enjugado con sus cabellos. Tú no me diste el beso de saludo. Ella, en cambio, desde que entró no ha dejado de besar mis pies. Tú no ungiste con aceite mi cabeza. Ella, en cambio, me ha ungido los pies con su perfume. Por lo cual yo te digo, sus pecados, que son muchos, le han quedado perdonados porque ha amado mucho. En cambio, al que poco se le perdona, poco ama. Luego dijo a la mujer, "Tus pecados te han quedado perdonados." Los invitados empezaron a preguntarse a sí mismo, "¿Quién es ese que hasta los pecados perdona?" Jesús le dijo a la mujer, "Tu fe te ha salvado. Vete en paz.»
Palabra del Señor — Gloria a ti, Señor Jesús««El que quiera ser mi discípulo, que tome su cruz y me siga con alegría y valentía»»
En la meditación de este día, el Padre Marcos Galvis nos exhorta a vivir la Palabra de Dios con valentía, fe viva y compromiso cristiano, recordándonos que la enseñanza de Jesús no es una teoría lejana, sino una brújula diaria para nuestro hogar y nuestro trabajo.
1. Escuchar la voz del Señor con el corazón abierto
El Señor nos invita hoy a mirar nuestra propia vida a la luz de su verdad. Muchas veces nos dejamos distraer por las dificultades cotidianas y los ruidos del mundo, pero la Palabra de Dios es lámpara para nuestros pasos y fortaleza para el alma atribulada.
2. La perseverancia en la cruz de cada día
Como nos recuerda el Padre Marcos Galvis en su homilía, el camino del discipulado exige abrazar nuestras responsabilidades cotidianas sin quejas y con plena confianza en la Providencia Divina. Quien camina tomado de la mano de Dios nunca camina en tinieblas.
Cómo aplicar esta palabra hoy en tu vida
Oración personal y familiar: Dedica unos minutos al comenzar y terminar el día para poner en manos de Dios tus proyectos y preocupaciones.
Paciencia y mansedumbre: Responde con serenidad ante los momentos de tensión en el hogar y en el trabajo, sembrando paz y reconciliación.
Amor al prójimo: Realiza hoy un acto concreto de generosidad y caridad con alguien que necesite tu apoyo o tu compañía.
Oración de Hoy
Señor Jesús, concédenos la gracia de escuchar tu Santa Palabra con docilidad y amor. Que tu Espíritu Santo guíe nuestras acciones, bendiga nuestras familias y nos dé la fortaleza para perseverar en tu camino todos los días de nuestra vida. Amén.